¿Por qué parece que las mujeres sufren mucho más que sus compañeros?
A la mayoría de las mujeres se les inculca desde pequeñas que algún día llegarán a ser madres. Desde la primera muñeca hasta el último baby shower, las niñas y las mujeres están rodeadas de esta expectativa, que ven reflejada en la publicidad, los medios de comunicación, la religión, y hasta en sus amigos y sus propios padres.
Para algunas mujeres, la maternidad es una parte importante de su imagen de mujer. Para otras, es su máxima ambición. Incluso aquellas mujeres que no necesariamente quieren convertirse en mamás son concientes de las expectativas sociales en torno a la maternidad.
Las presiones respecto a casarse y tener una familia pueden ser enormes, hasta el punto de que algunas mujeres que no lo pueden lograr pueden sentir que hay una terrible carencia en sus vidas.
Los hombres no reciben el mismo tipo de presión para convertirse en padres. Y a muchos hombres se les enseña desde pequeños a reprimir sus sentimientos o al menos a mantenerlos ocultos.
Es posible que un hombre sienta la misma frustración y decepción que su pareja cada vez que ambos deban pasar por un nuevo tratamiento y que transcurre otro mes más sin embarazo. Pero muchos sienten que su rol es mostrarse fuertes para apoyar a su pareja. O puede ser que estén tan acostumbrados a contener sus sentimientos que no entiendan lo que sienten o no se den cuenta de que pueden pedir ayuda.
Si el problema de fertilidad es claramente del hombre, por ejemplo baja calidad de los espermatozoides, la imagen masculina puede comenzar a verse afectada.
Los estudios demuestran que, como grupo, las mujeres con problemas de fertilidad están tan ansiosas y deprimidas como lo están las mujeres con cáncer, con enfermedades cardiacas o con VIH. Una de las razones puede encontrarse en la exigencia física de los tratamientos de fertilidad: los análisis de sangre, las píldoras, las inyecciones diarias de hormonas, las ecografías (ultrasonidos), la extracción de óvulos y la cirugía pueden constituir fuentes importantes de estrés y trastornos emocionales en las mujeres.
Asimismo, la sociedad no suele reconocer el dolor que causa la infertilidad, motivo por el cual las personas privadas de la paternidad tienden a ocultar su sufrimiento, lo cual sólo sirve para aumentar sus sentimientos de vergüenza y aislamiento.
Lee nuestra lista de recursos que podrán ayudarte a ti y a tu pareja a salir adelante.
¡Nuestro amor parece tan mecánico ahora! ¿Les sucede esto a otras parejas?
Sí. Muchas parejas dicen que una
vez que comienzan a preocuparse por tener un bebé, el sexo se vuelve
más una obligación que algo placentero. La mayoría de los tratamientos
de fertilidad requieren hacer el amor en momentos muy específicos, lo
cual no es ideal para crear el clima de romance propicio o disfrutar de
la espontaneidad sexual.
Si se encuentran con que su vida sexual se está deteriorando y ya
no recuerdan lo que es el romance, permítanse hacer una pausa en el
régimen de tratamiento durante un mes o dos y traten de revivir el amor
y los buenos ratos que los unían cuando se conocieron.
Piensa que esta crisis es temporal. Tarde o temprano pasará y, una
vez que esté solucionada, desearás volver con tu pareja a una vida
sexual gratificante y saludable. Por ahora, si persisten las
dificultades, considera hacer terapia de pareja con un terapeuta que
tenga experiencia en problemas de fertilidad. Puedes buscar ayuda
profesional en RESOLVE, la American Society of Reproductive Medicine (Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva) o el International Council on Infertility Information (Consejo Internacional de Información sobre Infertilidad).
La gente no deja de preguntarnos cuándo vamos a comenzar nuestra familia. ¿Qué podemos decir sin ser maleducados?
Estas personas pueden parecer
tener una actitud indiferente o desconsiderada, pero los amigos y
familiares tienen buenas intenciones cuando les preguntan acerca de los
planes de ser papás. Posiblemente no sepan que están teniendo problemas
de fertilidad o, si lo saben, desean enterarse de cómo van las cosas.
No obstante, recibir este tipo de preguntas puede resultar
doloroso, especialmente en las reuniones y las vacaciones cuando la
familia (y los niños) son puntos centrales de atención. Puedes
simplemente contestar: "Estamos en ello" o "Serán los primeros en
saberlo cuando tengamos buenas noticias."
Sin embargo, si sientes que te hace bien hablar sobre tus problemas
de fertilidad y piensas que una persona determinada puede escucharte y
comprenderte, no dudes en sincerarte. Hablar sobre lo que te está
pasando puede resultarte un alivio enorme, dicen los especialistas.
Cuando ciertas reuniones o fiestas te resulten demasiado dolorosas, por ejemplo, si te invitan a un baby shower,
quizás debes considerar no asistir o, por lo menos, permitirte llorar
tanto como te haga falta después de asistir. Protégete a ti misma
mientras haces el tratamiento.
Estamos discutiendo por cuestiones económicas porque los tratamientos son muy costosos. ¿Qué podemos hacer?
Aun en los mejores momentos, las
preocupaciones económicas ejercen una enorme presión en las relaciones
de parejas. El deseo intenso y frustrado de una pareja de tener un
niño, sumado a los altos costos de los tratamientos de fertilidad y el conflicto en torno al dinero pueden conjugarse hasta alcanzar niveles intolerables.
Oblíguense a afrontar las cuestiones económicas, por más duras que
sean. Un estudio hecho por RESOLVE, la asociación nacional de
infertilidad, reveló que solamente el 20 por ciento de los planes de
salud de los empleadores en los EE.UU. cubren el costo de la
fertilización in vitro y solamente el 37 por ciento cubre los fármacos
para la fertilidad.
Hay catorce estados (Arkansas, California, Connecticut, Hawaii,
Illinois, Maryland, Massachusetts, Montana, Nueva Jersey, NuevaYork,
Ohio, Rhode Island, Texas y West Virginia) que exigen que las compañías
aseguradoras brinden cobertura para los tratamientos de fertilidad. E
incluso si tienes una buena cobertura, tus finanzas probablemente
sufran por un tiempo.
Con los costos de la fertilización in vitro (FIV),
promediando los $12.400 por ciclo, no es de sorprender que las parejas
se sientan ansiosas con respecto al dinero, en particular porque las
mujeres por lo general necesitan pasar por varios ciclos antes de
quedar embarazadas.
Para evitar discusiones por dinero, siéntense y preparen juntos un
plan financiero. Comiencen por el seguro: Analicen qué cubre
exactamente y qué no cubre.
Si cubre parte o todos los tratamientos, decidan quién de ustedes
llevará el control de la documentación y negociará con la compañía de
seguros. Luego analicen todos sus recursos y determinen cuánto pueden
gastar y en qué tratamientos. Pregúntense:
• ¿Estamos dispuestos a agotar nuestros ahorros para poder concebir?
• ¿Son las probabilidades de lograr un embarazo mediante FIV demasiado pequeñas como para arriesgar nuestros ahorros?
• ¿Nos sentimos cómodos pidiendo dinero prestado? ¿Podremos devolver el dinero una vez que tengamos nuestro hijo?
• ¿Nos quedará dinero suficiente como para recurrir a la adopción si el tratamiento de fertilidad fracasa?
Dejarse llevar por el deseo de tener un hijo es fácil, pero manejar
las finanzas requiere pensar racionalmente. Establezcan un límite tope
de cuánto pueden gastar.
Hemos estado yendo a un especialista en fertilidad durante más de dos años. ¿Cuándo es el momento de abandonar?
Renunciar a un sueño es difícil
y la cantidad de tecnologías médicas disponibles hoy en día hace que
muchas parejas sigan intentando mes tras mes, año tras año. Pero
alrededor de un tercio de las parejas tratadas por problemas de
fertilidad no logran que el embarazo llegue a término y por lo general deben aceptar esa realidad para poder seguir adelante con sus vidas.
Del mismo modo que al principio puede haber ocurrido que uno de los
dos estuviera más ansioso por hacer el tratamiento que el otro, puede
también suceder que uno de los dos esté listo antes que el otro para
aceptar una vida sin hijos o recurrir a la adopción. Estas son
decisiones puramente individuales y pueden ocurrir en diferentes
momentos para cada uno.
¿Qué es lo primordial? Aprender a escucharse el uno al otro y que
haya una comunicación clara entre ustedes y con el médico. Ustedes
mismos se darán cuenta cuando llegue el momento de aceptar la situación
e interrumpir el tratamiento.










Sindicación
19/03/2010 @ 19:15:23
por mbt shoes
Estuvimos viendo su blog y nos ...
18/02/2010 @ 15:48:13
por Ovulite
GRACIAS, TODO LO QE UNA MUJER ...
11/07/2009 @ 05:01:19
por zaldivar
Sí, totalmente cierto lo que contás. ...
21/05/2009 @ 00:12:32
por Fecundacion in vitro
Muy conmovedor el video y muy ...
20/06/2008 @ 03:45:53
por Jaime